Frente al silencio.

Frente al silencio.

viernes, 13 de marzo de 2015

Luis Antonio de Villena.






PELÍCULAS DE ROMANOS





Cuando aún no había daño,
cuando el mundo podía parecerse a la merienda de por las tardes,
en el cine
(el larguísimo, hermosísimo cine de la infancia)
yo siempre preferí a los perdedores,
a los otros, a los dañados. (Decían, los malos.)
¿Identificaba el mal y la belleza,
antes de haber leído a Baudelaire, mi príncipe verde?
¿O algo me intuía claramente
que el romo discurso de la justicia miente,
y que la bondad impuesta es peor que el mal generoso?
¿O —más lejos— intuí ya,
sin estigmas ni visiones,
que mi sitio iba a estar con aquellos
que la caballería yanqui destruía?
Quise —de niño— ser un guerrero sioux.
Y un cansado y escéptico emperador romano,
con aires de Charles Laughton o de Ustinov.
Me gustaba Nerón, me gustaba Sitting Bull
y me gustaba Pilatos —sí—,
aquel romano frígido de todas las películas
que nos obligaban a ver en Semana Santa,
aquel romano que dijo:
<<¿ Y qué es la verdad?>>.
Dicit ei Pilatus: Quid est veritas?
Por la verdad —por esa verdad—
yo sería acusado. Por esa verdad morirían los sioux.
Por esa verdad caerían los romanos
y tantos como yo vería rodar, en los días y en la Historia,
distintos, malos, lujuriosos, moliciosos,
gentes de otra laya y otra grey.
Nos dijeron: <<Dios os condena>>.
Y los insultos se abrieron. Bueno, pero yo aún no lo sabía.
¿Intuición, belleza, otra diferente búsqueda del Bien?
En las tardes en que me sentí distinto,
resguardado detrás de los cristales
(como un zar que huye o una impía cortesana de Bizancio),
yo giraba los anillos de mis dedos
y huyendo —porque mucho tuve que huir muchos años—
me decía: Quid est veritas?
A los que poseen la verdad como se posee una pistola
o como un insulto obsceno,
nunca los he querido. Me dan miedo. Los odio todavía.
Yo también dije contigo, elegantísimo Pilatos
Quid est veritas?
Y era un niño, un niño que iba al cine, y aún no sabía.







Luis Antonio de Villena. “20 años de Poesía. Nuevos textos sagrados (1989-2009)". Antología. 2009, Tusquets editores.







4 comentarios:

mareva dijo...

fascina y arrebata con el amor de los perros que rodeaban a Diógenes y esculpían el ingrávido camino de los evanescentes

placer haber conocido tu blog, salud!

Ts acróbata dijo...

Gracias, mareva.

Encantado de verte por aquí.

Un abrazo.

carmensabes dijo...

Es fascinante la poesía de L. A. de Villena, siempre tiene algo de atormentado, de erotismo convulso que me subyuga.

Besitos Tomás.

Ts acróbata dijo...

Sí, estoy de acuerdo.

Besos, mi buena amiga.